jueves, 1 de abril de 2010

Raquetada por el Pico Celleros y Cuetu Negru (Pajares).

Distancia: 9 km.
Desnivel: 750 m.
Duración: 5 horas. (En condiciones normales se puede hacer en 3/4 horas).
Dificultad: Normalmente baja. En las condiciones meteorológicas realizadas alta. No solo por el frío y la niebla pasados, sino por el hecho de saber orientarse correctamente.
Mejor época para realizarla: Primavera-verano-otoño. En invierno y con nieve imprescindibles ropa de abrigo, raquetas, crampones y protector solar.

Actividad realizada el pasado domingo 14 de marzo, fue la primera ruta realizada ya con la denominación oficial de HAMPA (nombre que solo usaré cuando ascendamos alguna cumbre los 5 miembros juntos) y fue una ruta deseada por todos... principalmente porque hacía mucho tiempo que no nos veíamos y ya teníamos ganas de desvariar por esas cumbres de nuestras tierras. Hora de quedada... las 9.30... hora de llegada de los últimos miembros del grupo... 10.15... hay cosas que no cambiarán aunque nos vayamos haciendo mayores... je,je,je...

Había 2 opciones... 1º- Subir al pico Cellón (2.029 m)... Esta era la opción que me gustaba a mi... la otra y finalmente realizada (es lo que tiene ser democráticos) era subir el Pico Celleros, y cresteando llegar hasta el Cuetu Negru y después bajar por las pistas de esquí hasta la misma estación de Brañillín... Al parecer es un sitio privilegiado con unas vistas imponentes hacia la zona de Arbás, Tercia, Asturias, Ubiña... es decir... la leche...

Pero paso a describir la misma... la ruta la comenzamos en la gasolinera que hay poco antes de alcanzar el puerto Pajares, pasando la Colegiata de Arbás... las previsiones eran de cielos despejados y temperaturas en ascenso... nada podía fallar... el ánimo estaba por las nubes...



Además, la ruta en cuanto a orientación no tenía tampoco ninguna complicación... desde abajo era alcanzar la primera de las cumbres, y una vez allí ya se vería al fondo nuestro objetivo... nada podía fallar... !Íbamos como motos!...


Pero... ay amiguines... las previsiones erraron como suele ser habitual, y la climatología no pudo ser más adversa... Vientos huracanados, niebla, frío congelador... en fin... que se nos bajaron los humos rápidamente y la montaña una vez más nos volvió a poner en nuestro sitio...


Pero seguíamos disfrutando como enanos... diciendo las chorradas de siempre y las pocas veces que podíamos admirar el paisaje que teníamos a nuestro alrededor...


Imponente el Fontún destaca enmedio de la sierra...


Brañacaballo y La Carva (de dcha a izq) repleto de su manto blanco.
Pero el tiempo no tenía clemencia con nosotros y pocas veces tuvimos la fortuna de disfrutar del paisaje. El viento era gélido... las gotitas de agua que forman las nubes eran puro hielo y al chocar contra nuestras caras las sentíamos como continuos perdigonazos... las condiciones extremas... nunca había necesitado el anorak para realizar ninguna ascensión, y creédme... en estos momentos si hubiese podido me hubiese puesto dos... Pero alcanzamos la cima de Peña Celleros (1.864 m), y la satisfacción de alcanzar su cumbre queda demostrada en la siguiente instantánea...


Una imagen vale más que mil palabras...


Aquí "paramos" un poco a descansar, y a esperar a los rezagados... La verdad, pocas veces se me han hecho los minutos tan largos... lo de parar era un decir, ya que corrías el riesgo de quedarte como el vértice geodésico de la imagen... No me atrevía ni a quitarme los guantes para hacer fotos, ya que enseguida tenía la sensación de no sentir los dedos... Y para colmo cuando nos reunimos todos resulta que el GPS que teníamos se nos quedó sin pilas (craso error) y nos tuvimos que guiar a través de un mapa que había llevado el gran Serbal y una brújula de las de toda la vida... resultado... Pasamos casi media hora en medio de ese infierno gélido... pero una vez "situados" no perdimos el ánimo y nos dirigimos hacia el segundo de nuestros retos... el Cuetu Negru, que aunque no lo veíamos ahora sí que estábamos seguros de donde se encontraba.


Paisaje invernal en la montaña leonesa.

Cresta entre la Peña Celleros y el Cuetu Negru...
El esfuerzo era considerable en todos los sentidos... pero la montaña sabe también recompensar a quien la quiere y respeta, y poco antes de alcanzar la cumbre del Cuetu obtuvimos unas vistas de las Tres Marías que nos valieron por todo lo malo pasado hasta ese instante...



Pero lo bueno dura poco... y poco después de estas fotos se nos volvió a colar la niebla... de aquí a la parte superior de los remontes de las pistas de Brañillín es un paso... y de aquí a la cumbre del Cuetu Negru (1.856 m) donde se encuentra una "mole" difícil de describir y llena de antenas de telefonías para móviles que hace de "vértice geodésico". Al parecer las vistas desde aquí en un día despejado son impresionantes... Peña Ubiña y todo su macizo, las comarcas leonesas de Arbás, Gordón y la Tercia, las asturianas de Valgrande Pajares, Lena... en fin... impresionantes. Pero por desgracia tendrán que esperar para ser presenciadas otro día. De momento nos tendremos que conformar con una imagen un poco fantasmagórica de la "mole" del Cuetu Negru...


Después del merecido descanso y el bocata zampado en dicha cumbre, y de tomar una cerveza que nos supo riquísima por lo inesperado de la situación, nos dispusimos a descender hasta la base de la estación de Brañillín por las mismísimas pistas de esquí. No fue lo mismo que esquiar... pero bueno... nos pudimos hacer una pequeña idea de lo que deben de sentir los esquiadores bajando por estas pistas... Ah... y por fín la dichosa niebla se borró de nuestras vistas... pero el frío seguía ahí... ya que en todo el recorrido no subimos de los -3 grados centígrados...





Para finalizar la explicación de esta bonita, sufrida y animada primera ruta del HAMPA, no puedo más que poner un par de fotos más. En la primera de ellas podemos ver el Cellón y la Pájara (estos tienen que caer como me llamo Chema) y a sus pies la estación de Brañillín, y en la segunda la verdad es que no se como se llamará esta montaña, hasta es posible que no tenga ni nombre, pero es una foto que muestra perfectamente lo que ha sido la experiencia sufrida. Frío, nieve, belleza y sobre todo.... diversión...



Y una vez acabada la ruta, como casi siempre que nos aproximamos a estas tierras nos vamos a comentar la jugada a Casa Ezequiel, con una buena jarra de cerveza en la mano y planificando futuras rutas que tenemos en mente realizar juntos... y quien sabe... ¿bajarnos hasta el centro peninsular para realizar alguna ascensión? Nunca se sabe...

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