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domingo, 3 de febrero de 2013

Madeira. Una isla para visitar y disfrutar (parte 4º). Ascensión a los picos Arieiro (1.818 y Ruivo 1.862).

Distancia: Más de 14 km.
Desnivel: Aproximadamente unos 900 metros.
Tiempo: Unas 6 horas mas una de descanso.
Dificultad: Media. Para una persona sin experiencia en la montaña le puede resultar difícil, principalmente por los patios que se ven a ambos lados de la misma. Pero se trata de una actividad apta para todo el mundo ya que se encuentra protegida por una especie de pasamanos hecho de cable de acero en toda la ruta.
Mejor época del año para realizarla: Prácticamente durante todo el año, ya que la posibilidad de precipitaciones en forma de nieve es muy escasa debido al clima tropical de la isla y la "escasa" altitud de dichas montañas.

Esta va a ser la primera entrada que realizo "oficialmente" del año y en ella quiero relatar la última de las actividades de mis vacaciones pasadas (cuánto tiempo hace ya) en Madeira. Se trata de para mi, la más deseada con diferencia y, sin lugar a dudas, la más alpina, ya que en ella ascendimos las 2 cumbres más altas de la isla, el Pico Ruivo (1.862 metros de altitud), y el Arieiro (1.818 m).

La actividad en sí misma no tiene ninguna dificultad técnica, más bien todo lo contrario, ya que en su totalidad está compuesta de escalones... (la primera vez en mi vida que veo una ruta así, y de momento la única) y cuando no había escalones estaba todo "adoquinado", que hacen la realización de la misma infinitamente más fácil, ya que la no existencia de los mismos complicaría la actividad de una manera exponencial, el trazado fue realizado por la administración hace 40 años para potenciar el turismo de montaña en la isla, y a fe que lo ha conseguido, ya que durante la misma el número de excursionistas / montañeros que nos encontramos fue de varios centenares de personas, y no exagero lo más mínimo. No quiero finalizar esta introducción sin dejar de indicar previamente, que si alguna persona se quiere guiar de esta entrada para la realización de la misma me siento en la obligación de recalcar que si bien no es necesaria una preparación física extraordinaria si es necesario tener un mínimo, ya que nos encontramos a más de un caminante dando la vuelta sin alcanzar el objetivo, y mucho peor... en unas condiciones deplorables, que me hicieron dudar de su vuelta normal al punto de partida, la montaña no dejará de ser montaña, y los metros de desnivel y distancia recorrida tampoco dejarán de existir por muchos escalones que tenga la ruta....

Para comenzar la explicación de la misma primero decir que los dioses de las montañas no quisieron que disfrutásemos de la actividad en toda su plenitud... los días previos habían sido maravillosos (revisad las anteriores entradas) climatológicamente hablando, con días despejados y sin una nube por encima de nosotros, pero ese día una densa niebla se posó encima de nosotros sin dejarnos ver las impresionantes vistas que debe de haber en la ruta, salvo unos escasos minutos que fueron suficientes como para darnos cuenta de que nos puede servir de escusa para, quien sabe, en un futuro, volver a disfrutar de la ruta, esta vez sí, esperemos que en su plenitud...
Aún así creo que las fotos que voy a subir a continuación hablan claramente de que es una actividad primordial a la hora de ir a la isla, ya que uno no debe de conocer Madeira y sus alrededores sin realizar esta ruta.

La ruta, paradógicamente, comienza en la cumbre del Pico Arieiro (1.818 m), a la cual se puede acceder sin problemas a través de una buena carretera asfaltada, (de hecho hay viajes organizados desde por ejemplo Funchal y que por una módica cantidad de dinero te acercan, te dejan disfrutar de las vistas y te vuelven a llevar al punto de partida), donde podemos observar este radar de tipo circular que está en la misma cumbre del Pico...

Cumbre del Pico Arieiro (1.818 m)
Desde cuya cumbre se puede ver perfectamente el inicio de la actividad con su característico empedrado... todavía el día nos daba alguna esperanza de que las nubes desapareciesen, pero todo fue un espejismo...

Inicio de la ruta junto al mirador del Arieiro.
Así que, una vez equipados para la ocasión, nos disponemos a realizar esta actividad tan esperada desde nuestra llegada a la isla...

Iniciando la actividad...
La sensación que tenía durante la realización de la misma era muy extraña... por una parte la gran belleza que se vislumbraba a pesar de la niebla, mezclada con la dureza de la misma y una sensación de estar dando un largo paseo por la ciudad, con sus aceras, marquesinas, etc... pero vuelvo a repetir, de paseo no tiene nada, se trata de una actividad de montaña bastante engañosa con sus 900 metros de desnivel y más de 14 km de longitud...

¿Marquesina?
La ruta es un auténtico disfrute para los sentidos, la roca volcánica horadada para permitir el paso por la misma, la niebla, los abismos que se intuyen a través de ella, la cara de esfuerzo de la gente que nos cruzábamos... todo era un disfrutar continuo...

Se hace camino al andar...

Sin niebla actividad no apta para gente que sufra de vértigo.
La niebla hacía que los detalles más próximos, más cercanos, destacasen ante la falta de perspectiva de lo que no podíamos ver, seguramente ante lo que tendríamos enfrente no nos daríamos cuenta de los mismos, pero en la situación en la que nos encontrábamos hacía que nos pareciese que nos encontrábamos ante auténticas maravillas (que lo son) de la naturaleza...

Vertiginoso descenso camino del Ruivo
Detalle del camino / escalinata de la actividad.
La niebla siempre nos sugestiona a todos, y nos hace que veamos curiosas formas tétricas de muchas cosas que normalmente no nos daríamos ni cuenta...



Figuras fantasmales...
Continuamos nuestro descenso inicial hacia el Túnel del Pico do Gato, primero de los tres que tendremos que atravesar antes de llegar al Ruvio y que impresionan solo de pensar que han tenido que ser excavados con pico y pala para poder ser disfrutados por los turistas que accedemos a la isla...

A medida que íbamos descendiendo la niebla nos fue dando un poco de tregua y apareció uno de los pocos claros del día, a través del cual nos permitió observar un poco con más perspectiva la zona por la cual estábamos transitando...


Primeras vistas de las montañas Madeirenses.
El paisaje que nos rodeaba nos dejaba boquiabiertos...

Grandes moles camino del Túnel do Gato.
Por fin dejamos de descender (nos dábamos cuenta que a la vuelta nos quedaría lo más duro, ya que los últimos 3 kilómetros de la ruta iban a ser en continua subida) y llegamos a un tramo de más o menos kilómetro y medio de llano, donde tuvimos el mayor periodo de tregua, climatológicamente hablando, y en el cual pudimos disfrutar, entre otros,  del Pico do Gato (1.780 m), el cual tuvimos que atravesar a través del ya mencionado túnel para seguir con la actividad...

Pico do Gato (1.780 m)
Y por fin, a lo lejos, pudimos observar la entrada al Túnel...


Momento que aprovechamos para descansar un poco y hacernos unas cuantas fotos de recuerdo...


Hermi observando los bellos parajes Madeirenses.
Tras el breve descanso seguimos nuestro camino y por fin nos encontramos en la entrada del Túnel do Gato...
Túnel do Gato.
Una vez atravesado el túnel (cuidado, se hace recomendable el uso de frontal o linterna bien potente mientras se transita en los túneles, ya que, normalmente, los mismos suelen estar llenos de agua y si uno no quiere llevar un buen remojón debe de hacer uso del mismo, además, el interior de éste en concreto está en curva, por lo que sin luz es prácticamente imposible no darse un leñazo con las paredes) el camino se divide en dos, nosotros elegimos en más corto, pero a su vez, más pindio... a la vuelta volveríamos por el más largo para así poder "conocer" la otra parte del camino que nos habíamos perdido a la ida.


Encrucijada de caminos...
Ahora continuaremos por la ladera del Pico das Torres (1.851 m), durante esta parte del recorrido se me vino a la cabeza el alto parecido que tiene este tramo con las fajas de los Pirineos... aunque, a diferencia de estas últimas (a no ser que haya cambiado en los últimos años), perfectamente aseguradas a través de un robusto cable que reducía, exponencialmente, la posibilidad de caída a través de la misma, reduciendo así el vértigo que pueda llegar a sufrir la gente.

Seguridad absoluta.

Detalle de la ladera del Pico Torres.
Aunque eso sí... los precipicios, repito, eran de impresión... no aptos para gente con vértigo. También cabe destacar que hay algún tramo (corto, eso sí), durante el cual, del paso de tanta gente, los escalones han ido desapareciendo paulatinamente, quedándose una zona peligrosa, con alta posibilidad de resbalar, y en la cual (sobre todo en el descenso y si ha llovido o está lloviendo) habrá que extremar la precaución...

Profundos precipicios...
Aquello era una auténtica manifestación de gente... llamándome especialmente la atención el gran número de nacionalidades que nos cruzamos, franceses, españoles, portugueses, británicos, eslovenos, checos, alemanes, etc, etc, etc... se nota que es una zona de gran influencia turística en todo el mundo, y no me extraña en absoluto...

¿Camino a la playa? No... camino al Ruivo... menuda "manifa"...
Una vez atravesado el Túnel del Pico das Torres enfilamos lo que es la parte final de la ascensión, donde en condiciones normales se debe de observar en su totalidad el Ruivo pero que, a ser sinceros, nosotros no tuvimos la suerte de ver demasiado debido a la espesa niebla. Lo único que se podía observar perfectamente (por desgracia) es que en tiempos no muy lejanos en esta zona debía de haber una espesa arboleda, y digo debía de haber porque actualmente solo quedaban los restos calcinados de árboles, matorral diverso, etc, etc...

Parte final de la ascensión al Ruivo...
Y por fin llegamos al refugio que existe a 500 metros escasos de la cumbre del Ruivo..., donde uno puede ir al baño y tomarse un refresco, descansar un poco... también hay una fuente pública con un agua exquisita procedente directamente de la montaña y que nos supo la mar de bien...

Fuente del refugio y acceso a la parte final de la ascensión.
Y donde los montañeros varios aprovechaban para poner al día algunos asuntos urgentes...


Tras un breve descanso comenzamos la parte final de la ascensión...

Últimos metros..


 
Donde pudimos comprobar que la "manifa" en la cumbre era aún mayor, a pesar de el fresco que hacía en la misma...

Parte final de la ascensión y cumbre del Ruivo.
Afrontamos los últimos metros de ascensión con decisión y alcanzamos la cumbre con la satisfacción de haber alcanzado nuestro primer objetivo... Pico Ruivo, 1.860 metros...

Pico Ruivo, techo de Madeira con 1.860 m.
Después de comernos el merecido bocadillo típico de cumbre, y de descansar un poco (lamentablemente no puedo decir que también de las vistas porque no vimos absolutamente nada), nos dispusimos a volver por nuestros pasos y alcanzar el segundo de nuestros objetivos, el Pico Arieiro...


Volviendo por nuestros pasos camino del Arieiro...
Lamentablemente, como se puede observar, la niebla se hizo todavía más espesa, que mezclada con la fina llovizna que nos caía encima hizo que prestásemos más atención a no dar un mal resbalón más que a seguir con la retahíla de fotografías...


Al mal tiempo buena cara... un servidor posando...
Lo cual no evitó que, de vez en cuando sacase la cámara para fotografiar alguna muestra de la vegetación tropical de la isla...


Y otro tipo de plantas más comunes, pero no por ello menos bellas, en cualquier otro  rincón de nuestro planeta...


Y finalmente, tras 3 horas de un duro camino de vuelta (desde mi punto de vista más dura que la ida) alcanzamos por fin la cumbre del Arieiro (1.818 m) con su característico radar en la cumbre...


Donde nos hicimos la foto de rigor dando fe de la cumbre alcanzada... No puedo finalizar la entrada sin felicitar a Herminia por haberse portado como una jabata durante toda la actividad, fueron sus primeros 900 metros de desnivel y en todo el recorrido no dio el menor síntoma de flaqueza...

Cumbre del Pico Arieiro, 1.818 m.
Para finalizar decir que en esta cumbre se encuentra una cafetería, una tienda de recuerdos y una buena zona de descanso para poder disfrutar de la actividad realizada y de las vistas que nos rodean...
En resumen, se trata de una actividad fácil para todo montañero experimentado, pero que puede presentar su complicación para aquellos que piensen que es un paseo por el monte y que la pueden realizar sin ninguna dificultad. Lo que sí que tengo claro es que cualquier persona que tenga un excesivo vértigo no lo va a pasar para nada bien, ya que aunque toda la actividad está con el pasamanos de cable no es menos cierto que en algunas zonas puede que haya fácilmente más de 900 metros de desnivel, por lo cual las personas que no estén acostumbradas deben de tener un mínimo de precaución y saber a lo que se van a enfrentar.
Y aquí pongo punto y final a las actividades realizadas en mis pasadas vacaciones por la isla de Madeira, lugar perfecto para ir a pasar unos días de descanso y en la que estoy seguro que si tomáis la decisión de acudir a ella no os arrepentiréis en ningún momento...
Un saludo a todos y espero no tardar tanto en subir otra entrada, cosas del trabajo, pero prometo ponerme las pilas...

sábado, 24 de noviembre de 2012

Madeira. Una isla para visitar y disfrutar (parte 3ª). Levadas de Risco y de las 25 Fontes.

Distancia: 13 km.
Desnivel: Unos 400 metros en total.
Tiempo: 4 horas y media(con descansos).
Dificultad: Baja. Apta para cualquier persona acostumbrada a caminar. Ruta señalizada en su completo con estacas por lo que es también imposible perderse.
Mejor época del año para realizarla: Cualquiera, ya que una de las principales características de la isla es que goza prácticamente durante todo el año de la misma climatología, sin crudos inviernos ni excesivamente calurosos veranos.
Un mes después de mi última aparición voy a comentar el tercer bloque de nuestro viaje a la isla de Madeira, en el cual voy a pasar a relatar la primera de nuestras actividades de senderismo realizadas en la isla.
 
Una de las principales características y atractivos de la isla de Madeira son sus archiconocidas Levadas, las cuales se crearon originalmente por la necesidad de abastecer el sur de la isla, más poblado y con mayor producción agrícola, pero más seco, con agua proveniente del oeste o noroeste de la isla, donde las precipitaciones son más abundantes. La razón es el relieve extraordinariamente montañoso de la isla, que son sus 1.800 m de altitud máxima retiene los vientos alisios en su cara norte y da lugar a un tipo de vegetación conocido como laurisilva, que condensa la humedad de las nubes. En el siglo XVI, los portugueses comenzaron a construir las levadas para regar las plantaciones de caña de azúcar, ya que, en aquella época, el azúcar era conocido como "oro blanco", y muy pronto las viñas que producirían el vino de Madeira. En aquella época, la construcción, hecha con maderas y piedra volcánica, era de carácter privado para el regadío, unas pocas se usaban para llevar el agua de un lado a otro de la isla. En el siglo XIX, el estado empieza a subvencionar la construcción de las levadas y hace su aparición el cemento. De este periodo destaca la levada Velha do Rabaçal, construida entre 1835 y 1860, y que hoy es punto de partida para nuestra primera actividad, la que visita las levadas de Risco y de las 25 Fontes. En 1947 se acomete un ambicioso plan de ampliación que debía servir también para producir energía eléctrica. Entonces, el área irrigada en la isla apenas superaba los cien kilómetros cuadrados. En 1967, la red de levadas había crecido de 1.000 a 1.400 km de longitud. Algunas levadas atraviesan la montaña. En sólo 20 años, se amplía el área irrigada de 100 a 300 kilómetros cuadrados. Cien de los kilómetros de levadas construidos, de los cuales 20 eran de túneles, a unos 1.000 m de altitud, sirven para abastecer cuatro centrales hidroeléctricas nuevas. Las que sirven para el regadío únicamente, se encuentran a unos 600 m de altitud.
Existen unos 1.400 km de levadas formando una red de senderos, tienen una forma en U estrecha para evitar la evaporación del agua, su pendiente es ligera, lo que las hacen perfectas para poder disfrutar del senderismo y de las vistas de las diferentes latitudes de la isla de Madeira.

A continuación voy a pasar a describir unas de las primeras levadas realizadas por nosotros, la del Risco y la de las 25 Fontes, que por cierto son las más visitadas de la isla, primero accederemos a través de una carretera asfaltada de unos 3 km hasta el refugio do Rabaçal desde donde sale el camino por el que iremos a dar a la primera levada, la do Risco...

Punto de partida hacia la levada do Risco y la levada das 25 Fontes.
Este trayecto de 3 km se hace algo pesado principalmente por el continuo paso de gente (¡¡menuda manifa, por dios!!) y porque hay una especie de "taxis" para aquellos más holgazanes que quieren ahorrarse estos kilómetros y disfrutar solamente de las levadas propiamente dichas, pero como se puede comprobar, las diferentes vistas de la isla bien merece la pena patear dichos kilómetros.


Camino hasta la levada.
Las hortensias se encuentran por todas partes en la isla de Madeira...
 
Hortensias.
Y demás flores autóctonas de las cuales desconozco el nombre pero con una enorme belleza...
 
En escasos cuarenta minutos alcanzamos ya el desvío donde comienza en realidad las levadas, como podéis observar está perfectamente señalizada...
 
 
Al inicio de la levada do Risco todo era disfrutar de los amplios valles repletos de brezo y laurisilva que no dejaba ni tan siquiera intuir la roca volcánica existente en la isla...
 


 
Pero poco a poco el valle se iba encajonando haciéndonos disfrutar de un paisaje tropical en todo su esplendor...
 
Al fondo la Cascada do Risco.
El camino se hacía tranquilo y agradable sin fuertes pendientes... 
 
Hermi posando para la foto.
 Una cosa que me sorprendió de nuestra estancia en la isla es que, a pesar de la sequía que había pasado este año Madeira, todo estaba increíblemente verde y seguía brotando el agua por doquier... me hubiese gustado poder visitarla un año de lluvias normal, debían de estar todas los manantiales, cascadas y levadas increíblemente llenos de agua.
 
El verde era el color dominante.
El agua, pese a la sequía, brotaba por todas partes.
 Y por fin llegamos al primero de nuestros objetivos... la cascada do Risco, punto final de la zona transitable de esta levada...
 
Llegando a la cascada...
Punto final de la levada en la Cascada do Risco.
 Y como no... habrá que posar delante de la cascada... (perdón por la calidad de la foto y del careto del que posa, no se en qué estaría pensando...), como he dicho anteriormente lástima que este año haya sido tan seco y casi no haya agua en la cascada... aún así las vistas son fascinantes.
 
Cascada do Risco.
Después de descansar un poco, y de hacer la correspondiente legión de fotos, continuamos nuestro camino hacia la levada das 25 Fontes...
 
Caminando por la levada...
El agua se escuchaba y la veíamos por todas partes...
 
Pequeñas fuentecitas amenizaban la vista.
Y a la vez el sendero se iba estrechando hasta hacerse una trocha por la que muchas veces teníamos que andar encima del canal de la levada...
 
Camino de la cascada das 25 Fontes...
Pero en todo momento la seguridad era total, y como se puede observar en la foto anterior, ante la más mínima posibilidad de caerse por la ladera el camino estaba vallado haciendo casi imposible que ante cualquier resbalón nos fuésemos al fondo del valle.
 
Levada en "cascada" cerca de las 25 Fontes.
Y por fin llegamos al segundo de nuestros objetivos del día, la cascada de la levada das 25 Fontes... las imágenes hablan por sí mismas...
 
 
Cascada das 25 Fontes.
De nuevo había toda una "manifa" en ella.. y hubo que pasar un buen rato para poder hacer fotos solo a la cascada, pero el tiempo de espera mereció por completo la espera...
 
Detalle de la roca volcánica de la cascada...
Belleza natural.
 Y como no... una foto de uno de los protagonistas de la actividad... ahora un poco más decente... lo siento por los que no le guste la camiseta... pero es que me sienta muy bien el azul... jejeje...
 
Un servidor satisfecho por el objetivo alcanzado.
Pero merece más la pena que salga sola esta maravilla de la naturaleza... por cierto... el agua estaba buenísima para el baño, de hecho hubo gente bañándose en la misma...
 
Detalle cascada das 25 Fontes. Madeira.
Y una vez descansado un poco y repuesto fuerzas volvimos por nuestros pasos hasta el punto inicial de la actividad...
 
Satisfacción por la actividad realizada.
En resumen... desde mi punto de vista es una ruta que toda persona que se acerque hasta la isla debe de hacer, tanto por su belleza como por su sencillez... no quedará defraudado, y si tiene la suerte que va en un año medianamente húmedo estoy seguro que la ruta ganará en belleza y verdor por doquier. Un saludo y a todos y hasta la próxima entrada...

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