viernes, 19 de octubre de 2012

Madeira. Una isla para visitar y disfrutar (parte 2ª).

Ha pasado más tiempo del que me hubiese gustado en un principio, pero nunca es tarde si la dicha es buena para seguir contando el resto de mi estancia en la isla portuguesa de Madeira, a continuación voy a relatar la segunda de nuestras jornadas en dicha isla, en la cual disfrutamos tanto del mar como de la montaña...

Teniendo ya en nuestro poder el coche de alquiler con el cual disfrutamos el resto de la semana en primer lugar nos acercamos a la localidad vecina de Câmara de Lobos, localidad situada a escasos 5 km de Funchal y que destaca principalmente por su actividad pesquera.

Bahía de Câmara de Lobos con el cabo Girao al fondo...
Podemos decir como anécdota principal que fue una localidad muy frecuentada por el célebre presidente británico Winston Churchill, y en la cual disfrutó de una de sus pasiones, la pintura, y también indicar que en esta localidad fue donde se creó el principal licor de Madeira, la Poncha, una mezcla de limón, miel y aguardiente que se puede tomar en toda la isla y que todo buen turista que se acerque por la zona no puede dejar de probar por su peculiar sabor...

Una vez recorridas las calles de la ciudad nos dirigimos hacia una de las principales atracciones de la isla, el Cabo Girao, segundo acantilado más alto del mundo con 580 m de altitud, pero que nada más llegar allí nos encontramos con una desagradable sorpresa...


Estaban haciendo un mirador nuevo y no tenían prevista su inauguración hasta un mes después de nuestra visita a la isla..., aunque mirando por casualidad en estos días si ya lo habían inaugurado no he visto ninguna imagen del mismo...
No dejaban el paso (como es normal) a la obra para mirar desde el acantilado, pero casualmente cuando nosotros llegamos hicieron la hora del bocadillo, momento que aproveché para colarme en la misma e intentar sacar alguna instantánea si no desde el mismo cabo, ya que podría haber puesto en peligro la vida, si desde el punto más cercano posible... y saqué alguna foto que puede dar lugar a ver lo que se puede observar en condiciones normales desde el alto del cabo...


Se puede observar el pronunciado desnivel desde las obras del cabo Girao...
Cuando me di cuenta de que era observado por los obreros con no muy buenas intenciones decidimos poner pies en Polvorosa y salir de allí pitando, yendo a por nuestro utilitario y dirigir nuestros pasos a la localidad de Porto Moniz, localidad costera conocida históricamente por ser una de las últimas dedicada a la caza de las ballenas antes de que, por suerte, fuera prohibída la caza de las mismas, pero que en la actualidad se trata de una de las zonas turísticas principales de la isla fundamentalmente por sus piscinas naturales.

Piscinas naturales de Porto Moniz.
Pero a mi, personalmente, lo que más me gustó de la localidad es la pureza de las aguas cristalinas de sus playas de origen volcánico...

Aguas cristalinas...
Era todo un espectáculo contemplar sus aguas...

Roca volcánica siendo moldeada por el mar...
Y las rocas de origen volcánico...

Contraste de colores.

Detalle de la zona de paseo de la playa.
Después de una buena comida, en la que probamos por primera vez el plato típico de Madeira, el pez espada, nos encaminamos hacia otro de los atractivos de la isla, el mirador de la cascada del Velo de la Novia, lástima de la escasez de lluvias durante los últimos meses, ya que el espectáculo que debe de disfrutarse cuando está en plena temporada de lluvias debe ser maravilloso ... al parecer hace no muchos años se podía transitar con el coche por debajo de las mismas, pero una serie de desprendimientos ocurridos han obligado a cortar la carretera.


Hermi disfrutando de las vistas desde el Mirador.
Aunque las vistas a nuestra izquierda no eran para nada mucho peores



Pueblos costeros madeirenses.
Pero ya estaba bien (de momento) de tanta costa y nos dirigimos a continuación al plato fuerte (desde mi punto de vista) del día, la visita a la localidad de Curral das Freiras (Valle de las Monjas)...
En medio de ese profundo valle se encuentra la localidad.
Un poco de historia previamente. En 1566 las monjas del convento de Santa Clara huyeron de los piratas que atacaban Funchal y encontraron refugio aquí, trayendo con ellas sus tesoros, escondiéndose allí con ellos, ya que era el sitio idóneo para no ser buscadas por dichos piratas...
En la actualidad queda un pequeño pero bonito pueblo de montaña, que se dedica funtamentalmente al turismo y a la recolección de castañas, de la que sacan desde ricos dulces basados en ella hasta licores de castaña con un sabor muy peculiar...
Un servidor en la localidad de Curral das Freiras.


Decoración variopinta de la localidad en fiestas.
Majestuosas cumbres desde el Curral.
Pero el plato fuerte era visitar el mirador de la localidad, al cual accedimos a través de un camino empedrado...
Acceso al mirador de Curral das Freiras.
Y tras un breve, pero bonito paseo a través del camino nos encontramos con una maravilla de la naturaleza...

Curral das Freiras desde el Mirador.
Lo que se puede ver desde aquí no se puede explicar con palabras... tiene que ser visto... uno se siente pequeño... muy pequeño... ante semejante explosión de la naturaleza.


El mirador, situado a 1094 metros de altitud, tiene casi 800 m de caída hasta la localidad, y casi otros tantos por encima, haciendo que todo lo que vemos alrededor nuestro sea sencillamente majestuoso...
Un par de fotos con zoom con la cámara hacia abajo...




No me cansaba de hacer fotos, estuvimos allí largo tiempo disfrutando de las vistas y del buen tiempo que reinaba en la isla, solo por este paisaje merece la pena el haber ido a Madeira, para mi una de las visitas imprescindibles a la isla.

Curral das Freiras desde el mirador con el zoom a tope.
Y para finalizar una foto "pata negra" en la que el famoso dicho de una imagen vale más que mil palabras queda perfectamente demostrado...


Mirador...
Y así pusimos punto y final a nuestra segunda jornada en la isla... cansados pero muy satisfechos de lo bien empleada que fue la jornada, en resumen, un día en el que conjugamos perfectamente mar con montaña y que nos sirvió de aperitivo para lo que sería nuestra tercera jornada en la isla, en la cual hicimos la primera de nuestras actividades puramente de senderismo, caminando por uno de los principales atractivos de la isla, las Levadas, pero eso será otra entrada... un saludo...

7 comentarios:

Miguel Bueno Jimenez dijo...

Precioso recorrido. Quizás me falten las flores de Madeira, esperamos más.
Abrazos
Piedradecauer

Valentín Aguayo dijo...

Pues espero más entregas de Madeira, el lugar desde luego es espectacular, merece una visita.

Saludos!!!


Sara dijo...

Ey paisano, estás muy perezoso ¡eh!, ya estábamos esperando esta segunda parte de Madeira, que maravilla,ha merecido la pena esperar, me ha encantado, que imágenes preciosas has tomado... y desde luego se percibe que lo disfrutasteis a tope.
Un abrazotedecisivo muy fuerte paisano, espero que estés muy bien y lleno de vitalidad para esa montaña, nosotros mañana por fin!! volvemos al monte que está todo precioso.
Muacks y cuídate

CARLOS dijo...

Bueno que ganas, la verdad es que ahora que entra el invierno dan ganas de irse corriendo a Madeira y más después de ver tu reportaje. Que pasada y que fotos. Excelente segunda parte, ¿habrá tercera?, jajajaj. Un abrazo.

Cienfuegos dijo...

Joer con el mirador. Menudas vistas tiene. Parece el Jultayu y las vistas sobre Caín. Y esas piscinas. ¡¡Que pasada!!. Guapo, guapo.
Un saludo

Anónimo dijo...

Vaya, de las montañas de Gordón a Madeira, ¡qué extraña mezcolanza!

Mundsocks dijo...

Madeira es un viaje que tenía pensado hacer y al final se me quedó en el tintero. Y viendo las imágenes y leyendo tu crónica me han vuelto a entrar las ganas de ir. Debisteis pasarlo de miedo allí. Un saludo

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